Andaba yo, por la Pedriza en busca de un rincón alejado y bucólico donde pararme a meditar, organizar mi churri-agenda para la semana que viene y de paso leer el último ensayo de Fernando Arrabal sobre "
el minerialismo a llegar" cuando detrás de unas rocas oí:
¡Lo parto todo, lo parto todo!.
Me asomé un poco asustado y me encontré con un individuo con pinta de hip-hopero modernito de esos, pantalones caídos, camiseta puntera y gorrito a lo
Jimbo Jones ….Calzaba pies de gato y magnesera pa un regimiento.
Así que me propuse mantener una conversación metafísica y comprobar que hacía un individuo así con pies de gato que consiguió despertar mi curiosidad de alpinista venido a menos, filósofo y flamenko a tiempo parcial.

De pronto aparece un lugareño...

Y en medio de una vorágine de desenfreno, sudor, magnesio y sangre me vi apretando y gritando:

Y sin esperarlo, pasé una tarde cojonuda entre regletas, romos y apretones pensando que había descubierto la verdadera esencia de la escalada, y tanto que hoy salgo para Santa Gadea con todos los ansiosos!